sábado, 8 de noviembre de 2025

DIH y Conflictos Armados: La guerra que mata por balas y por hambre (Caso Gaza 2025)


Elaborado por:
Abraham D. Chavarro
Nutricionista  - Trabajador Humanitario

 La situación en la Franja de Gaza ha alcanzado niveles críticos. Por primera vez, organizaciones internacionales como UNICEF han confirmado oficialmente la existencia de una hambruna, definida como “una escasez extrema de alimentos que provoca muertes diarias por hambre en una población determinada”. Esta crisis no es producto de fenómenos naturales, sino de un conflicto armado prolongado que ha convertido el hambre en un arma de guerra.
 
    Según Médicos Sin Fronteras (MSF), desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre de 2023, más de 40,000 palestinos han muerto y 1.9 millones han sido desplazados. El bloqueo impuesto por Israel desde 2007 ha sido intensificado, impidiendo el acceso a alimentos, agua potable, medicinas y atención médica. El cierre del cruce de Rafah ha agravado la situación, dificultando la entrada de ayuda humanitaria. MSF denuncia que “ningún lugar es seguro en Gaza” y que las condiciones de vida son “inhumanas”.

    Desde la perspectiva del Derecho Internacional Humanitario (DIH), estas acciones constituyen graves violaciones. El Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra de 1977, en su artículo 54, prohíbe explícitamente el uso del hambre como método de guerra. Además, el principio de Humanidad exige que se preserve la dignidad humana incluso en tiempos de conflicto, mientras que el principio de Proporcionalidad prohíbe ataques que causen sufrimientos excesivos a la población civil.

    La privación del derecho fundamental a la alimentación en Gaza representa una transgresión directa a los derechos humanos. La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria ha advertido que la hambruna es inminente, y UNICEF ha instado a garantizar acceso humanitario inmediato para evitar más muertes por desnutrición.

    El uso del hambre como arma de guerra no solo busca debilitar físicamente a la población, sino también quebrar su resistencia moral y social. Esta estrategia, condenada por el DIH, convierte a los civiles en blanco directo del conflicto, lo que podría constituir un crimen de guerra.

    En conclusión, la hambruna en Gaza no es una consecuencia colateral, sino una táctica deliberada que vulnera principios fundamentales del DIH y los derechos humanos. Es urgente que la comunidad internacional actúe para garantizar el acceso humanitario, proteger a la población civil y exigir responsabilidades por estas violaciones.

Fuentes Consultadas:

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